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domingo, 15 de febrero de 2015

Sombra

   Puedes sentir que estás solo, puedes sentir que no hay nadie a tu lado, incluso puedes sentir que no sirves para nada, aunque en el fondo sepas que no es cierto. Pero siempre hay esa duda, esa duda que te hace pensar durante horas, durante días. Esa duda, a la que cuando no te sientes bien te aferras y te hundes más sin saberlo, sin notarlo. Esa duda la cual, si no tienes cuidado, te puede llevar a un lugar del que no sabes, del que no tienes la fuerza para salir, por lo menos tu solo. Un lugar infinito, un lugar sin luz alguna, sin esperanza y sin alegría. Un lugar el cual cuando lo miras desde dentro te parece lo  más normal, pero desde fuera te parece un horror. Un horror en el cual no querrías caer.

   Ese lugar se podría representar como una sombra grande y negra azabache que te persigue siempre, sin dejarte hacer las cosas que quieres, sin dejarte disfrutar ni pasártelo bien, y lo más importante, sin dejarte ser la persona que eres en realidad, la que quieres ser con todas tus fuerzas.


 
Mientras estás ahí para ti todo es perfecto. Te metes en ti mismo y puedes llegar a descubrir cosas que ni siquiera te podrías imaginar. Lo malo es que te estás perdiendo otras preciosas y magníficas. Esas que te hacen crecer y mejorar. Esas cosas que te hacen disfrutar y tener un motivo para seguir adelante y no rendirte nunca.

   En cambio, allí es todo lo contrario. Esas cosas que descubres de ti mismo al principio te parecen emocionantes, pero al paso del tiempo te hunden más, te dan motivos para no luchar, para quedarte ahí y no vivir más, para pensar que todo lo que tienes es una mierda y realmente no eres nada, no entiendes la razón de existir y estar aquí, no entiendes en qué puedes ayudar a la gente o tu utilidad.


   Cuando estás ahí aunque estés rodeado de gente siempre pensarás que estás solo, que nadie te quiere. Tienes el miedo de quedarte solo para siempre y no tener amigos ni una pareja. No sientes ni que tienes a tu familia. Llega un momento en el que para ti son personas cualquiera que están ahí para no verte solo o por obligación. Te encierras y no le cuentas a nadie de como te sientes, lo intentas ocultar. No sabes ni cómo has llegado a ese punto ni por qué.

   Aquí te das cuenta de las verdaderas personas a las que tienes. Esas a las que aunque lo hayas ocultado no han pasado de ti y te han intentado ayudar. Esas personas que te han sacado de ese mundo infinito y oscuro sin saber como, pero lo han hecho. Esas personas que creían en ti en los momentos en los que tu te habías dado por vencido. Esas personas que cuando vuelves a estar bien y te das cuenta de como habías llegado a estar sabes que van a seguir ahí en las buenas y en las malas, que no te van a abandonar y que aunque discutas en momentos seguirán estando ahí si te pasa algo. Esas, son las amigas de verdad, en las que de verdad puedes confiar, las que perdurarán. Las que aunque te separes por años, van a estar esas las cuales aunque te cambies de colegio o de país te seguirán hablando y seguirás quedando. Esas que no te harán daño aposta, ESAS.



3 comentarios:

  1. Es un texto muy sugerente y una bonita manera de ponerles cuerpo a los problemas y a las obsesiones. Pero lo que más me interesa es el final, con esa reflexión muy acertada que sugiere que siempre hay alguien ahí para nosotros y no hay nada que no podamos superar... No debemos guardarnos los problemas para nosotros porque entonces pasan a ser obsesiones. Una buena reflexión.

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