Todo el mundo recuerda su infancia con cariño.Yo, en cambio, la recuerdo como la peor de las torturas.
Recuerdo la adrenalina que me recorría el cuerpo cuando pasaba cerca de su puerta, y los rápidos latidos de mi corazón cuando se me acercaba.
Al ver aquellos ojos azules tallados en su cara, o la desdentada sonrisa que formaban sus agrietados labios al verme, un millón de historias sobre cómo planeaba torturarme se aventuraban en mi cabeza.
Nunca podré olvidar el día en el que el anciano llamó a la puerta de mi casa, cuando estaba sola .
La imagen de mi figura desplomada en el suelo y el hombre riendo, me provocó un escalofrío.
Tantos años de mi vida con miedo a salir de casa por temor a encontrármelo en el rellano.
Tantos años con terror en las venas, sin apenas poder dormir por la noche, y, si lograba conciliar el sueño, encontrándomelo allí, en mis pesadillas.
La peor de las Torturas ocurridas en mi infancia, fue, sin duda alguna, mi vecino.
¡ Me encanta, Elena !
ResponderEliminarElena no sé si lo sabías pero tu historia se parece a la de la película "Monster house" la foto de la casa es igual a la de la película pero... aún así enhorabuena
ResponderEliminar¡Muy buen relato Elena!
ResponderEliminarMuy buen relato, con cosas que recuerdan quizá a nuestra lectura de "El corazón delator" y explora los miedos de nuestra infancia, que es un terreno muy fértil para los escritores... ¡Buen trabajo!
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