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domingo, 26 de octubre de 2014

Amistad Letal

       Creí que se acababa todo. Solo vi los faros del tren sobre mi persona y después todo negro, una inmensa oscuridad, una desoladora oscuridad.
       Me desperté con el latido de mi corazón. Me pitaban los oídos y una cascada roja me caía por la frente.


       Miré a mi alrededor. No había nadie. Otra vez me había quedado solo. Yo soy fuerte y he vivido cosas duras de superar, pero no podía con el peso de mi infancia. De pequeño mis padres me  abandonaron en una gasolinera de la periferia de la ciudad. No tenía literalmente nada, ni siquiera una familia que se preocupara por mi.
        Por eso me extrañé al ver un cuerpo irreconocible a unos metros de mi. Me acerqué gateando tan rápido como mis heridas me lo permitían. A cada centímetro que iba dejando atrás, el corazón se me aceleraba cada vez más. Era mi mejor amigo, Pedro. Con él había vivido los 15 mejores años de mi vida. Él era el único que había vuelto para ayudarme o preguntarme ``¿Qué tal estás?´´. Él era la única persona a la que le importaba y lo había perdido para siempre.
        Aquella noche no solo perdí a un buen amigo, sino que perdí algo más. La gente lo llama ``alma´´.

3 comentarios:

  1. ¡ Qué bonito Blanca ! Me ha encantado, una historia muy bonita

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  2. ¿Quién eres? Por cierto, gracias :)

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  3. Me gusta particularmente el principio del relato porque genera expectativas y eso es muy importante en este género, como ya sabéis...

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